Archivo de Febrero, 2009

tangos/3 “montevideo wanderers” (otro cuadro de Virginia Patrone)

"montevideo wanderers" de Virginia Patrone

"montevideo wanderers" de Virginia Patrone

Amo a la noche de Montevideo, porque huele a humedad, a alcohol y a marinero. Pero la quiero, sobre todo, porque es más fiel y generosa que mis muchos amantes.
La noche de Montevideo me trae siempre grandes ramos de portales oscuros y esquinas desiertas. 
Jamás -cuando acude a una cita en la pasión empedrada del puerto-, la noche de Montevideo olvida  regalarme un bouquet de miradas fugaces.
La noche de Montevideo, en invierno, es ciega. Tomo su mano, y la llevo a  pasear, desnuda, por los neones y el asfalto.
En verano, la noche de Montevideo clava su ojo de plata en los lomos del río, y el pincel de sus sombras lame en silencio mi carne, acaricia mis senos y me hace mujer.
Un silbido y unos tacones desteñidos arrullan -en la noche de Montevideo-, mi deseo mendigo. Ese vacío, acurrucado en los rincones de mi cuerpo, sueña idilios infinitos. La niebla estruja mi ansiedad cuando espero en el puerto. La sed de mi piel y de mis huesos lee los soñadores nombres que pronuncia el balanceo oxidado de los barcos.

 

el arte de preguntar

¿Por qué no logro establecer relaciones sanas?
¿Por qué siempre me equivoco con las personas?
¿Por qué no consigo un trabajo acorde a mis capacidades?
¿Por qué caigo en situaciones de dependencia?
¿Por qué estoy condenado a quedarme solo…?
¿Por qué…?
Estas preguntas –¡pronunciadas tantas veces en los talleres de auto conocimiento!- me recuerdan una conversación con mi amigo Oscar, que es físico y matemático.
“En el terreno de la investigación científica –me explicaba Oscar- lo más difícil y fértil no es encontrar solución a los problemas, sino saber plantearlos. Lo difícil, lo útil… es aprender a hacer las buenas preguntas.”
Mi amigo, insisto, hablaba de ciencia. Pero estoy convencido de que sus palabras son perfectamente aplicables a nosotros mismos.
Ese repetido ¿por qué?  -con el que manifestamos nuestro sufrimiento, pero también nuestra ambición de “comprender”, de entender las causas, de conocer los orígenes de algo para supuestamente encontrar luego una solución- es tal vez el mejor ejemplo de pregunta ineficaz, poco útil, improductiva.
¿Por qué? Otro día lo explico.

 

novelas infinitamente breves

1. Una forma de felicidad
Esta mañana -justo cuando me disponía a empezar el trabajo- llegó a mi casa un sueño y me cubrió los ojos con sus sedas pintadas. Después abrió esa maleta de viajero curioso que, desde hace años, arrastra arriba y abajo por los rostros del mundo. Una a una, el recién venido distribuyó su pacotilla sobre la mesa, junto a mi cabeza dormida. Mi cabeza, que pasó a ser uno más entre los miles de chirimbolos que ese sueño ha recogido a lo largo del tiempo… creo que para nada. ¡Qué felicidad, pensé, si el sueño, al partir, se llevara mi cabeza muy lejos…! ¡Qué felicidad si además, después, olvidara el camino de regreso a mi casa! ¡Ahhh… despertar sin cabeza! ¡Sin sueños! ¡Y sin palabras para contar lo que vieron mis ojos cerrados… no os diré nunca dónde!

 

la palabra brújula

¿Qué historia narra esa palabra que la luna descubre,

seca,

sobre la cama del ausente?

 

gran mente - gran corazón

Después de leer el libro “Gran Mente - Gran Corazón”, del maestro zen Dennis Genpo Merzel (editorial La Liebre de Marzo, título original: “Big Mind – Big Heart”) tuve la suerte de poder participar de un taller sobre ese proceso, realizado por Alejandro Villar, única persona autorizada por Genpo Roshi en España.  Transcribo aquí la traducción de un texto de Bruce Lambson, del Centro de Zen Occidental Big Mind, de Salt Lake City. 

En las historias y en la literatura (y en las prácticas) del Zen se pone mucho énfasis en instrucciones severas y atemorizantes hacia la iluminación. Corta con todos los Apegos, Abandona el Yo, Destruye tus deseos, Mata al Ego, etc., etc…. ¡Suena doloroso!
Es fácil ver que el ego se va a resistir a esto. ¡Para el ego significa realmente la muerte!
En el Zen llamamos a esta muerte del ego Dai Kensho, Gran Liberación, Gran Despertar, el completo desapego, que, una vez conseguido, revela nuestro ser verdadero y nos damos cuenta de la no dualidad de sujeto y objeto. Ordinariamente esto ocurre después de mucha practica y probablemente varios despertares más pequeños en el camino. Leer el resto de la entrada »