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Auto conocimiento: nuevo grupo

la atención

AUTO CONOCIMIENTO Y REEDUCACIÓN EMOCIONAL

taller dirigido por Jorge Zentner

Ya está abierta la inscripción para el nuevo taller de grupo. Empieza en julio 2010, termina en diciembre. 20 sesiones, seguramente los jueves, de 19 a 21 hs. Máximo: 14 participantes.

¿Para quién es?

Este taller –síntesis permanentemente actualizada de mi experiencia en escritura, meditación y psicoterapia- está abierto a toda persona interesada en:

· incrementar la conciencia de sí como camino hacia la plena auto estima

· conocer y trascender los rasgos más limitantes y dolorosos de su carácter

· detectar y superar aquello que le dificulta relacionarse de manera fluida, libre y creativa con los demás

¿Qué es?

práctica de conciencia

reeducación emocional

encuentro con la propia capacidad de sentir, de hacer y de expresar

orientación existencial

cultivo de la salud física, psíquica y espiritual

vía hacia conocernos mejor, ser plenamente nosotros mismos y sentirnos auténticos en cada instante

¿Cómo es?

Propongo ejercicios y transmito prácticas que permiten abrir la atención a:

lo que estamos viviendo ahora (sensaciones, emociones, hábitos mentales, conflictos, bloqueos, síntomas corporales…)

lo que sentimos en nuestras relaciones (familia, pareja, trabajo, amigos…)

la actitud que adoptamos (dependencias, reincidencias, patrones de conducta, creencias, guiones, roles…)

las necesidades que sentimos o dejamos de sentir

las capacidades que reconocemos (o no) en nosotros para dar satisfacción a esas necesidades

¿Para qué es?

recorrer un camino hacia la auto estima

mejorar la calidad de presencia

asumir responsabilidad personal

cultivar la intimidad (encuentro consigo mismo)

auto escucharse (sensaciones, emociones, diálogos internos)

cambiar el punto de vista al considerar las propias vivencias

expresar (habla, escritura, dibujo, danza, gesto, postura corporal) …el fluir emocional

abrirse a la capacidad de sentir y de hacer

celebrar la creatividad

observar ecuánimemente los vínculos y conflictos en las relaciones

preguntar con eficacia, para determinar motivaciones y objetivos

encontrar las propias trabas y bloqueos

auto evaluarse y tomar decisiones con ecuanimidad

 

ser en libertad

Partamos, una vez más, de algo muy obvio: nada es permanente, todo existe en la transformación. A nosotros mismos, sin embargo, solemos considerarnos una excepción de esa ley. Nos vemos como una “foto fija”: algo o alguien ya establecido definitivamente. Y la prueba es que muchas veces, para justificar ciertos actos, decimos: “Yo soy así”, convencidísimos de afirmar una verdad como la copa de un pino.  
Estamos, evidentemente, ante un error de percepción. ¿Cuánto sufrimos por ese error? ¿Cuánto sufrimiento nos causa el hábito de “tomar lo que percibimos por lo que es”? 
Existimos en la transformación. Somos “la misma persona”, -desde que nacemos hasta que morimos-, gracias precisamente a que nos transformamos.
Pero… ¿cuánta energía malgastamos en “ser como el que percibimos”, en obstaculizar nuestra natural transformación sólo para parecernos a la “foto fija”?
Un trabajo de auto conocimiento serio y profundo es algo así como una “gafa correctora”: permite evitar esa errónea percepción de nosotros mismos. Es la practica de un tipo de observación que nos lleva a afirmar: “Yo no soy de ninguna manera”. En otras palabras: nos devuelve la libertad de ser.

 

más sobre el preguntar

“¿Por qué me ocurren estas cosas? ¿Por qué sufro así?”
Cuando me demandan ayuda en la búsqueda de una vida mejor –es decir: una vida en armonía consigo mismos y con los demás-, lo primero que sugiero es abandonar de inmediato la pregunta “¿por qué?”.
Esa pregunta nos envía hacia el pasado, alejándonos de la realidad presente, del único tiempo –ahora- en el que somos y experimentamos.
La pregunta “¿por qué?” expresa el deseo de “encontrar la razón”, la “causa” que, supuestamente, ha provocado ciertos “efectos” dolorosos. Pero en realidad –sin decirlo claramente- está a la búsqueda de “un culpable”. Un culpable que bien podría ser el jefe, el compañero de trabajo, nuestros padres, nuestra pareja o, incluso… nosotros mismos. Da igual. De un modo más o menos sutil, nos impide entrar en el terreno de la adultez, de la responsabilidad.
Propongo un ejercicio: cada vez que nos aparece la pregunta “¿por qué?”…  sustituyámosla por la pregunta “¿para qué?”.
Un modo sencillo de dejar atrás el infantil territorio de los culpables y los inocentes, de los buenos y los malos, para entrar con pie firme en el país de la responsabilidad.

 

el arte de preguntar

¿Por qué no logro establecer relaciones sanas?
¿Por qué siempre me equivoco con las personas?
¿Por qué no consigo un trabajo acorde a mis capacidades?
¿Por qué caigo en situaciones de dependencia?
¿Por qué estoy condenado a quedarme solo…?
¿Por qué…?
Estas preguntas –¡pronunciadas tantas veces en los talleres de auto conocimiento!- me recuerdan una conversación con mi amigo Oscar, que es físico y matemático.
“En el terreno de la investigación científica –me explicaba Oscar- lo más difícil y fértil no es encontrar solución a los problemas, sino saber plantearlos. Lo difícil, lo útil… es aprender a hacer las buenas preguntas.”
Mi amigo, insisto, hablaba de ciencia. Pero estoy convencido de que sus palabras son perfectamente aplicables a nosotros mismos.
Ese repetido ¿por qué?  -con el que manifestamos nuestro sufrimiento, pero también nuestra ambición de “comprender”, de entender las causas, de conocer los orígenes de algo para supuestamente encontrar luego una solución- es tal vez el mejor ejemplo de pregunta ineficaz, poco útil, improductiva.
¿Por qué? Otro día lo explico.

 

gran mente - gran corazón

Después de leer el libro “Gran Mente - Gran Corazón”, del maestro zen Dennis Genpo Merzel (editorial La Liebre de Marzo, título original: “Big Mind – Big Heart”) tuve la suerte de poder participar de un taller sobre ese proceso, realizado por Alejandro Villar, única persona autorizada por Genpo Roshi en España.  Transcribo aquí la traducción de un texto de Bruce Lambson, del Centro de Zen Occidental Big Mind, de Salt Lake City. 

En las historias y en la literatura (y en las prácticas) del Zen se pone mucho énfasis en instrucciones severas y atemorizantes hacia la iluminación. Corta con todos los Apegos, Abandona el Yo, Destruye tus deseos, Mata al Ego, etc., etc…. ¡Suena doloroso!
Es fácil ver que el ego se va a resistir a esto. ¡Para el ego significa realmente la muerte!
En el Zen llamamos a esta muerte del ego Dai Kensho, Gran Liberación, Gran Despertar, el completo desapego, que, una vez conseguido, revela nuestro ser verdadero y nos damos cuenta de la no dualidad de sujeto y objeto. Ordinariamente esto ocurre después de mucha practica y probablemente varios despertares más pequeños en el camino. Leer el resto de la entrada »