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la palabra brújula

¿Qué olvido,

qué ausencia visitaba en ese momento el poeta

cuando

-al fin, y para nadie-

la palabra del sueño

desveló su secreto?

 

tangos/3 “montevideo wanderers” (otro cuadro de Virginia Patrone)

"montevideo wanderers" de Virginia Patrone

"montevideo wanderers" de Virginia Patrone

Amo a la noche de Montevideo, porque huele a humedad, a alcohol y a marinero. Pero la quiero, sobre todo, porque es más fiel y generosa que mis muchos amantes.
La noche de Montevideo me trae siempre grandes ramos de portales oscuros y esquinas desiertas. 
Jamás -cuando acude a una cita en la pasión empedrada del puerto-, la noche de Montevideo olvida  regalarme un bouquet de miradas fugaces.
La noche de Montevideo, en invierno, es ciega. Tomo su mano, y la llevo a  pasear, desnuda, por los neones y el asfalto.
En verano, la noche de Montevideo clava su ojo de plata en los lomos del río, y el pincel de sus sombras lame en silencio mi carne, acaricia mis senos y me hace mujer.
Un silbido y unos tacones desteñidos arrullan -en la noche de Montevideo-, mi deseo mendigo. Ese vacío, acurrucado en los rincones de mi cuerpo, sueña idilios infinitos. La niebla estruja mi ansiedad cuando espero en el puerto. La sed de mi piel y de mis huesos lee los soñadores nombres que pronuncia el balanceo oxidado de los barcos.

 

novelas infinitamente breves

1. Una forma de felicidad
Esta mañana -justo cuando me disponía a empezar el trabajo- llegó a mi casa un sueño y me cubrió los ojos con sus sedas pintadas. Después abrió esa maleta de viajero curioso que, desde hace años, arrastra arriba y abajo por los rostros del mundo. Una a una, el recién venido distribuyó su pacotilla sobre la mesa, junto a mi cabeza dormida. Mi cabeza, que pasó a ser uno más entre los miles de chirimbolos que ese sueño ha recogido a lo largo del tiempo… creo que para nada. ¡Qué felicidad, pensé, si el sueño, al partir, se llevara mi cabeza muy lejos…! ¡Qué felicidad si además, después, olvidara el camino de regreso a mi casa! ¡Ahhh… despertar sin cabeza! ¡Sin sueños! ¡Y sin palabras para contar lo que vieron mis ojos cerrados… no os diré nunca dónde!

 

la palabra brújula

¿Qué historia narra esa palabra que la luna descubre,

seca,

sobre la cama del ausente?

 

la palabra brújula

¿Adónde irá a parar la palabra extranjera?

¿Adónde irá a parar esa palabra que el grito de la ciudad sorprende al alba, acurrucada,
entumecida en portales de sueño?

¿Adónde irá, aturdida, descalza?