gran mente – gran corazón
Después de leer el libro “Gran Mente – Gran Corazón”, del maestro zen Dennis Genpo Merzel (editorial La Liebre de Marzo, título original: “Big Mind – Big Heart”) tuve la suerte de poder participar de un taller sobre ese proceso, realizado por Alejandro Villar, única persona autorizada por Genpo Roshi en España. Transcribo aquí la traducción de un texto de Bruce Lambson, del Centro de Zen Occidental Big Mind, de Salt Lake City.
En las historias y en la literatura (y en las prácticas) del Zen se pone mucho énfasis en instrucciones severas y atemorizantes hacia la iluminación. Corta con todos los Apegos, Abandona el Yo, Destruye tus deseos, Mata al Ego, etc., etc…. ¡Suena doloroso!
Es fácil ver que el ego se va a resistir a esto. ¡Para el ego significa realmente la muerte!
En el Zen llamamos a esta muerte del ego Dai Kensho, Gran Liberación, Gran Despertar, el completo desapego, que, una vez conseguido, revela nuestro ser verdadero y nos damos cuenta de la no dualidad de sujeto y objeto. Ordinariamente esto ocurre después de mucha practica y probablemente varios despertares más pequeños en el camino.
Este tipo de experiencia de despertar más ordinaria es un “atisbo” del lado absoluto o no dual de nuestra única realidad. Mucha gente tendrá este tipo de apertura espontánea alguna vez en su vida, estén meditando a propósito o no. Recordar esta experiencia es lo que nos impulsa a querer comprenderla, y ver si puede ocurrir otra vez. Esto es el despertar de la fe, de la mente Bodhi, y es uno de los primeros pasos a lo largo del camino espiritual.
Puede suceder otra vez, y puede ser tan espontáneamente como la primera vez, o puede ser el resultado de una práctica específica diseñada para producir la experiencia. A lo largo de la historia, prácticas de iluminación surgieron en muchos pases y culturas, pero la meditación parece ser la nº 1, y es recomendada universalmente. Pienso que podemos confiar en esta práctica, aunque mucha gente cuenta que puede llevar años de esfuerzo firme tener un segundo atisbo de comprensión. Por supuesto, se obtienen muchos beneficios de la meditación además de tener tal experiencia de apertura, como por
ejemplo el aflojar gradualmente las ataduras que nos esclavizan, y sólo por eso ya podemos estar agradecidos.
No obstante, me pregunto -dado que la gente tiene experiencias no duales espontáneamente, sin ningún esfuerzo particular-, si hay algo que no estamos teniendo en cuenta, si hay una llave que permita el acceso ala habilidad de moverse libremente y sin esfuerzo dentro de la realidad una, a la vez dentro de ambos, lo dual y lo no dual. ¿Hay otras prácticas para esto?
La práctica del Koan, otro antiguo sistema zen, es también un modo efectivo de despertar. Los Koanes están concebidos de forma que sea difícil contestarlos desde la perspectiva relativa, debemos responde desde la perspectiva no dual. Cuando el estudiante hace esto, generalmente tiene un tipo de comprensión, un atisbo de un aspecto de lo no dual. En nuestro linaje, los Maestros Zen deben pasar cientos de
estos Koans, y el Maestro puede observar el progreso y guiar al estudiante a través de todas estás comprensiones, del mismo modo que él o ella hizo con su maestro. Esto es parte del proceso del linaje de maestro a estudiante, en nuestra tradición. Así, los Koans pueden ayudarnos a volvernos más ágiles en este territorio de práctica, a clarificar nuestras comprensiones y a ser capaces de articularlas y expresarlas con precisión y claridad a otros.
Dogen Zenji dijo, “Estudiar la senda de del Buda es estudiar el yo”, y todas estas práctica van orientadas a esa meta.
El proceso Big Mind es en muchos aspectos como la práctica de los Koans. Estudiamos al yo volviéndonos uno con cada uno de sus muchos aspectos, y aprendemos, tenemos comprensiones, y vemos la no dualidad aquí, en este yo, que es a la vez dual y no dual, el yo verdadero único.
Lo que hace a Big Mind realmente especial, y muy efectivo, es que durante el proceso, todos estamos hablando como uno desde la misma voz, y todos traemos nuestra sabiduría personal y nuestra comprensión personal para compartirla con el grupo. Es como si cada uno abriera las puertas para todos los demás. Y lo hacen de verdad. Lo vemos cada vez, sea un grupo de 20 o 200, o incluso 330, que son los que participaron en nuestro retiro anual en Holanda el mes pasado.
Por esto, en el Centro de Zen Occidental Big Mind de Salt Lake City, recomendamos la tres prácticas como parte de un programa de estudio Zen completo. Bruce Lambson