El ser humano forma parte de ese todo que denominamos ‘universo’… una parte limitada en el tiempo y el espacio. En una especie de ilusión óptica de su conciencia, experimenta sus pensamientos y sus sentimientos como si estuviesen separados del resto de ese todo. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, que nos limita a nuestros deseos personales y al afecto por unas cuantas personas próximas a nosotros.Nuestra tarea debe consistir en liberarnos de esta prisión, expandiendo nuestro círculo de compasión para que abarque a todas las criaturas vivientes y a la naturaleza en toda su belleza Albert Einstein

LA ATENCION

En sánscrito existe la palabra dhyana, intraducible al castellano. En pali -lengua más popular, usada por Buda- dhiana se dice jhana. Cuando el budismo pasó a China, jhana fue traducido como chan. Luego, ya en Japón, se convirtió en zen. Esa palabra no nombra una cosa, sino un “estado de conciencia”. La traducción al castellano se presta a muchas confusiones: usamos la palabra meditación, que nos sirve también para nombrar otras cosas muy distintas. Pero para referirnos a dhyana -ese estado de conciencia que todo individuo puede experimentar-, también es válido usar la palabra atención (sati, en pali, que puede traducirse también como “notar” o “darse cuenta”).